¿POR DÓNDE EMPIEZO A PONER ORDEN EN MI VIDA?


Poner Orden en mi Vida
Quién mucho abarca, poco aprieta
Refranero popular


Antes de casarme yo era una persona con muchas inquietudes, que gustaba de estar en muchos sitios y hacer muchas cosas, tenía varios círculos de amistades diferentes, y participaba de numerosas actividades colectivas. Por supuesto, todo ello me ocupaba una gran parte de mi tiempo, lo que sumado a las muchas horas que dedicaba al trabajo, hacía que a penas me quedara tiempo libre que invertía en mi familia. ¿Qué hacer? Sentía que el día no tiene suficientes horas para todo aquello que quería hacer. No llevaba una gestión del tiempo óptima, ni siquiera adecuada. No ponía ningún orden en mi vida. ¿Qué hacer en un caso como éste?

Esta sensación se acrecentó ante la inminencia de mi boda. ¿Qué iba a hacer cuando, a todas mis actividades que ya ocupaban la totalidad de mi tiempo, se le sumaran las responsabilidades de atender a una familia, mantener una casa, y participar de las actividades y compromisos sociales de mi esposa? La agenda me iba a explotar y el día no iba a llegarme para todo lo que tenía que hacer.

Mi preocupación llegó al máximo cuando empecé a ver que al solaparse las distintas tareas y actividades y dedicarle tiempo a todas a la vez, el resultado era que ninguna estaba bien hecha. La familia se quejaba de que el tiempo que pasaba en casa estaba enganchado al portátil respondiendo correos y no participaba de la vida familiar, los amigos estaban siempre a broma conmigo por el tiempo que pasaba hablando por el móvil en vez de participar de la conversación, y lo que era más grave, en la oficina estaba empezando a dedicar tiempo a tareas personales con lo que mi trabajo se empezaba a resentir en eficiencia y resultados… Mi mala gestión del tiempo había llegado a su peor nivel.

Entonces comprendí que la ausencia de Organización Personal, el acumular actividades a todas las horas del día desordenadamente y el intentar atender todos los compromisos y actividades que me proponían estaba convirtiendo mi vida en un caos que me llevaba cada vez más cerca de la ruina.

 Dediqué bastantes recursos y energía a este problema, y tras mucho leer y reflexionar acerca de ello, comprendí que la solución no pasaba, como yo erróneamente creía, en realizar varias actividades a la vez o en intentar acabar antes algunas para empezar antes con la siguiente (con lo que ninguna quedaba bien hecha)

Comprendí que sólo había un camino para poner orden en mi vida. En mi vida sólo había una manera de hacer una adecuada con su curso gestión del tiempo. Sólo había una forma de realizar bien mi trabajo, mis tareas, y estar en aquellos sitios en los que realmente quiero estar. Precisamente esta es la palabra que me dio la clave: participar de las actividades que REALMENTE me interesan y estar en aquellos sitios en los que REALMENTE quiero estar.

Había estado todo este tiempo delante de mis narices y no me había dado cuenta. La solución no era hacer más cosas más rápido, o a la vez. La solución era seleccionar las actividades que más me interesaban o que estaba obligado a realizar, y descartar aquellas menos interesantes o más accesorias.

Existe una palabra para definir esto:

PRIORIZAR

Permíteme que te lo repita a ti: solo hay una forma de organizarte de manera que puedas  realizar bien tu trabajo, tus tareas, participar de las actividades que realmente te interesan y estar en aquellos sitios en los que realmente quieres estar. Esa forma es PRIORIZAR

Sólo liberándonos de las actividades menos importantes o interesantes podremos centrarnos y dedicarnos con pleno aprovechamiento a las que realmente son importantes para nuestras vidas. Este es un paso fundamental para nuestro crecimiento personal y dar curso a nuestra gestión del tiempo: ser capaces de discernir lo que realmente es importante en nuestras vidas.

Piensa sobre ello. Piensa cuántas cosas de las que haces a lo largo del día son realmente importantes para ti, son irrenunciables. Te sorprenderás al ver cuántas de esas tareas que ocupan mucho tiempo en realidad apenas nos aportan nada a nuestras vidas.

Tienes que sentarte un rato contigo mismo. Ver de todas las cosas que haces en tu vida cuales de ellas son imprescindibles y cuales no.

¡Mucho Ojo! Esto no significa que tengas que renunciar obligatoriamente a cosas que quieres hacer (en otro artículo hablaremos sobre a qué renunciar y a qué no) por el hecho de que no sean absolutamente imprescindibles. Por supuesto que podemos hacer muchas cosas en la vida, algunas imprescindibles y otras que aún siendo prescindibles, nos aportan en nuestra vida y deseamos firmemente realizarlas. No estamos diciendo que haya que renunciar a estas últimas.

Lo que queremos decir es que para dar curso a tu gestión del tiempo es necesario priorizar entres las distintas tareas que queremos acometer. Priorizar es elegir, dar más espacio en nuestras vidas y a unas tareas, y reducir la presencia de otras (e incluso eliminar en muchos casos)

Te propongo el siguiente ejercicio práctico:

Haz una lista de todas las actividades y tareas que realizas al cabo del día, de la semana, del mes, del año. Inclúyelo todo, desde tu trabajo diario hasta el partido de fútbol, desde preparar la comida de tus hijos hasta la cena con amigos, desde la limpieza del hogar hasta el voluntariado en una ONG, desde las compras de rebajas hasta el paseo por el parque, desde los cursos de formación complementaria hasta el gimnasio, desde tus viajes hasta las visitas a la familia.

Examínala detenidamente. Piensa en qué te aporta cada una de las cosas escritas. Piensa en que necesidad tienes de cada una de ellas

Trata de ordenarlas. Las más importantes al principio, las menos importantes al final. Hay varios criterios para ordenarlas, así que tendrás que poner al principio una combinación de esos criterios, normalmente por este orden: las que tengas mayor obligación de realizarlas (por ejemplo ir a la oficina), las que más te apetezcan (por ejemplo salir un día a la semana a cenar con familia o amigos), las que más te reporten (por ejemplo asistir a un curso o conferencia).

Finalmente repasa la lista ordenada:
  • Al principio de la lista tendrás tareas ineludibles, que seguramente tendrás que hacer todos los días. 
  • A mitad de la lista tendrás actividades que podrías eludir, pero posiblemente no quieras. No te preocupes, no hace falta que renuncies, aunque quizás tengas que alargar algunas en el tiempo, espaciarlas, amoldarlas a la realidad del tiempo libre que te dejan las anteriores.

  • Al final de la lista tendrás las actividades que te son menos importantes, que te aportan menos. Por ahí deberías meter la tijera, para al menos recortar y espaciar estas actividades (si no puedes o no quieres suprimirlas)

Recuerda: para empezar a Organizar tu vida tienes que elegir, PRIORIZAR unas tareas frente a otras, llevando una óptima gestión del tiempo, y así decidir de una forma realista a qué tareas y actividades vas a dedicar el grueso de tu tiempo, a cuales el resto de tu tiempo y cuales sería preferible dejar para más adelante.

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