Asertividad: Mucho Más que Decir NO


Asertividad
Muchas veces, cuando escuchamos hablar de la asertividad, pensamos inmediatamente en lo importante que es decir no, que alguien asertivo es alguien que sabe negarse cuando le piden algo, que cuando alguien no tiene conducta asertiva dice sí a todo lo que se le pide.

Todo ello, sin ser falso en absoluto (al contrario, es totalmente cierto), no por ello deja de ser una visión muy limitada y simplista de lo que significa asertividad.

La asertividad es mucho más que eso. El concepto de asertividad es mucho más amplio de un simple decir NO. Eso es lo que vamos a ver en este artículo.



Por definición, asertividad es la forma de conducta en la que las personas plantean sus opiniones, pensamientos y decisiones de una manera firme pero moderada. Según esa definición, lo asertivo estaría en un punto medio entre lo agresivo y lo pusilánime.

En la conducta asertiva, las personas debemos defender nuestras posturas, opiniones y deseos de una manera firme. No debemos dejarnos comer el terreno ni ceder ante los demás si estamos convencidos de que estamos en lo correcto.

Pero esta defensa de nuestra posición, si somos asertivos , debe hacerse siempre de una forma moderada, pausada, sin aspavientos ni gritos, sin ofender a los demás; siempre primando valores como el respeto y la empatía con las otras personas. La asertividad es el valor de la moderación, del equilibrio, de lo justo.

Si quieres tener una conducta asertiva, por lo tanto, debes ser una persona con ideas claras, con carisma; debes trabajar y desarrollar tus capacidades personales para poder llevar tus ideas por delante, para comunicarte siempre con los demás de manera empática, para generar sinergias con los demás; todo ello de una forma amable y amigable.

Algunos maestros, aún sin usar el concepto de asertividad, ya lo enseñaban con una cancioncilla:

  • Los criterios no se imponen, pero sin temor se exponen. Los favores no se exigen, pero sin miedo se piden. Con las ideas no se ofende, pero sin dudarlo se defienden. Si te demandan no cedas, pero ayuda en lo que puedas. No permitas nada injusto, pero intenta tú ser justo.

En definitiva, la conducta asertiva es la de aquellas personas ponderadas, moderadas, intermedias, firmes pero pacientes, ecuánimes, tranquilas pero decididas, que siempre avanzan pero nunca avasallan.

Y por supuesto todo ello implica aprender a decir no cuando sea necesario. Pero también implica muchas más cosas según hemos visto. La asertividad es una actitud un modo de vida. La conducta asertiva es un hábito. Y como todos los hábitos puede aprenderse y practicarse.

Para ello será necesario aplicar las distintas técnicas de asertividad que existen para los distintos campos o tipos de asertividad que hay. Son muchas las formas en las que puede presentarse la asertividad, y en todas ellas podemos aplicar técnicas que nos empujen en esa dirección. Veamos a continuación unas cuantas, aunque la lista podría ser mucho más larga:
  • Técnicas para decir NO: como ya sabemos, es la manifestación principal, que no la única, de la asertividad. Decir “NO” es más que un derecho, es un deber, y es un hábito que puede y debe aprenderse. Es la más importante de las técnicas que deben aprenderse para desarrollar una conducta asertiva. Pero no es la única.
  • Técnicas para desarrollar el CARISMA: las personas carismáticas atraen a las demás y cautivan por su actitud. Consiguen defender sus criterios y llevarlos a buen puerto no imponiéndolos por la fuerza ni faltando el respeto a los demás, sino haciéndolos atractivos a los demás.
  • Técnicas para desarrollar la iniciativa: muy relacionadas con lo anterior, la iniciativa y el carisma son los dos pilares en los que se sustenta el liderazgo asertivo. Es necesario fortalecer ambos pilares
  • Técnicas para evitar la agresividad: hay personas que tienen una tendencia natural a la agresividad. Es muy importante controlar este impulso para desarrollar una conducta plenamente asertiva. La agresividad está reñida por definición con la asertividad.
  • Técnicas para reducir la timidez y e, miedo al ridículo: la timidez es el principal enemigo de la asertividad. Las personas con una tímidez excesiva tienen miedo a enfrentarse a los demás, a defender sus planteamientos, a mostrarse firmes. Por vergüenz, prefieren plegarse a los otros que mantener una postura firme. Por eso es fundamental luchar contra la timidez para desarrollar una conducta asertiva.

  • Técnicas para mejorar en la autoconfianza: en hilo con lo anterior, lógicamente cuanto mayor sea la autoconfianza de una persona y su seguridad en sí misma, mayor será su capacidad para exponer y defender su criterio de una forma firme; las personas seguras de sí mismas tienen mucho espacio recorrido en el terreno de la asertividad.
Todas ellas van a desarrollar virtudes que nos van a permitir profundizar en la conducta asertiva, por lo que será muy práctico avanzar y desenvolverse en cada uno de los campos expuestos para desarrollar una conducta asertiva.

No dudes en practicar la asertividad. Aprende y practica. Crece y sé mejor.

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